Un hombre, una mujer, una mesa, dos sillas, un recuerdo……………
Cuando la historia ya está escrita sólo podemos mirar hacia atrás de forma irreversible y contemplar aquello que hemos vivido. No hay cambios posibles, no podemos construir nada más, sólo vivir de lo vivido, del pasado, vivir del recuerdo.
Después el círculo se cierra, principio y fin se estrechan las manos, ya no hay nada.
Esta obra se acerca a la vejez del ser humano, momento en el que recapitula sobre su vida. El tránsito de la vida a la muerte como peldaño último del ciclo vital, es abordado como algo natural inherente a la existencia. Desnudo de toda ritualidad, “Disonancias” nos muestra una forma de aceptar este paso, cita ineludible a la que ninguno podemos faltar. |